domingo, 14 de julio de 2013

Salitre en la piel

Sábado de paseo entre mujeres, nos fuimos las cuatro haciendo ruta hacia la costa este, y fue entonces que nos encontró el mar.

Pasear, sentir su brisa, el rico olor del puerto en plena actividad, los hombres que llegaban del mar con la pesca del día, con esa preciosa actividad; la pesca artesanal.

Recogiendo palangres, las redes de enmalle, otros agrupan las brótolas, son otras manos las que las limpian, trabajan juntos, en armonía con el ambiente, impregnando de color y rico olor la escena. Después de semejante espectáculo no cabía otra cosa que sentarse en un puestito frente al puerto, almorzar empanadas de camarones o marisco, con otras variedades de pescado, una delicia.



Para la digestión, el Castillo de Piria es el destino, recorrer sus jardines, asomarnos al pueblo andaluz, escuchar las cotorras volándonos las cabezas, abrazar un enorme árbol, ver inmensos Dragos que alguna vez conocí en una isla... A lo lejos el cerro de Pan de Azúcar.

Y hasta él llegamos, pasando por la reserva, conocer la flora y fauna autóctona, caminar, subir al mirador, la niebla abrazando la cumbre del cerro, una torta frita y mate para entrar en calor.

Volvemos al pueblo, Piriápolis se presenta hermoso atardeciendo, rojos sobre plata nos llenan los ojos, conjuramos deseos, pensamos sueños, nos llenamos de luz de mar.

Paseo artesanal, más cosas por cotillear, Nacho aparece cual motoquero sorprendiéndonos, invitadas vamos a la exposición de pesca artesanal, lindas fotos, buena degustación, antes de irnos, tenemos que probar los helados de El Faro, me decanto por el favorito, menta y chocolate enfrían mi garganta. 

Nos vamos, bajo una Luna, primera Luna uruguaya que veo, linda, potente, fuerte, creciendo juntas.






1 comentario:

  1. Salís muy bien en las fotos que enviaste, la ciudad se la ve muy bonita.

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