Por Lore Caliz
Me gusta, me provoca ese escalofrío que va desde la espalda
hasta el cuello erizándome los pelitos. Qué mirada… Uy! Esas manos venosas, que
ganas de…
Y abrió la bocaza. Con esa cara que ponen los niños pequeños
cuando piensan que han dicho una genialidad, con ese gesto de “he dicho algo
que la va a romper, ahora se me derrite”, sólo por soltar un comentario sobre
una cuestión feminista que yo había planteado en otro espacio unos días antes,
por supuesto diciéndome cómo debía expresarlo, porque te sentías fuera.
Tú, tu pene y tus gilipolleces acabáis de conseguir lo que
normalmente todos consiguen, convertirte en un machito infantil, absurdo y
gilipollas. Si esa energía que utilizas en pensar como meterte en un espacio
que no te corresponde la usases en
buscar la igualdad en los espacios que se nos niegan a nosotras, así sí,
te follaba como nunca. Pero… os dejo a ti, tu pene y machismo que os montéis la
fiesta solitos, que con lo que dices parece que no me necesitáis, ni a ninguna
otra.
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